Por Frutta Group — — 5 min de lectura

Los consumidores esperan encontrar la mayoría de las frutas en la góndola todo el año. Para un retailer, eso significa abastecerse en ambos hemisferios y trabajar con proveedores a miles de kilómetros.
Estas son las cuestiones que con más frecuencia definen si un programa internacional funciona en la góndola.
Estacionalidad y transiciones
La continuidad suele depender de pasar de un origen a otro. Los momentos críticos son las transiciones — cuando un origen termina y el siguiente empieza —, porque la calidad y el volumen son menos previsibles. Planifique las transiciones y acuerde con los proveedores períodos de solapamiento.
La vida útil empieza en la cosecha
El tiempo de tránsito, la continuidad de la cadena de frío y el manejo poscosecha en origen determinan cuántos días durará la fruta en la tienda. Un origen más barato con un tránsito más largo puede terminar costando más una vez que se cuenta la merma.
Una especificación que los proveedores puedan cumplir
Las especificaciones de retail suelen estar pensadas para la cosecha local. Verifique que las variedades, los calibres y los estándares de color sean alcanzables en el origen internacional y acuerde las tolerancias antes de la temporada.
Certificaciones y cumplimiento
- Certificaciones de inocuidad y buenas prácticas agrícolas que exige su empresa
- Estándares de cumplimiento social
- Límites máximos de residuos en el mercado de destino
- Requisitos fitosanitarios para el par origen–destino
Estructura del programa
Los programas a precio fijo, los precios semanales y los mínimos garantizados distribuyen el riesgo de forma distinta entre retailer y proveedor. La estructura correcta depende de la categoría, la volatilidad del mercado y cuánta certeza necesita cada parte.
Diversificación
Depender de un solo origen o proveedor concentra el riesgo climático, logístico y político. Un segundo origen, aunque sea con menor volumen, le da alternativas cuando el primero no rinde.